Día 3: Primer contacto y Copenhague

Ya estoy aquí, si. Y parece que lleve aquí desde siempre. Bueno, vale, desde siempre no, sobretodo porque no entiendo nada de danés, pero parece que lleve aquí meses, eso si.

Es bonito Dinamarca, o lo que he podido ver me ha gustado al menos. Es muy verde, con casitas encantadoras y de poca altura, con mar. La gente es muy educada, deportista y muy atractiva. Si, porque el tópico es cierto. Aquí son rubios, de ojos claros, altos y guapos. Aunque por supuesto hay de todo, como en todas partes. En cuanto al idioma, no hay problema, tienen un inglés prácticamente perfecto.

El lugar donde yo vivo, una residencia con un nombre impronunciable, está bastante bien. Es más sería perfecta de no estar alejada del centro. Estoy en el bloque 88, y somos doce estudiantes. Con ellos comparto la cocina y la sala común. Para mi tengo un pequeño distribuidor con el armario, un baño y un cuarto enorme, con ventanal hacía campas y puerta para salir a lo verde. Cuando tenga todo colocado os enseñaré fotos, pero de momento no, que aun tengo dos maletas sin abrir.

El sábado, mi día de llegada, me sirvió sobre todo para situarme. Nada más llegar al aeropuerto cogimos mis padres y yo el coche alquilado y fuimos al hotel dónde se alojaran esta semana. Un lugar con muchísimo encanto al lado de la playa, con unas vistas increíbles. Tras dar mil vueltas y llegar la hora en la que podía recoger la llave de mi residencia, nos dirigimos hacía allí con prisa. No os podéis imaginar la tranquilidad que sentí al abrir la puerta y descubrir esta maravillosa habitación desde las que os estoy escribiendo.

Las vistas desde el hotel dónde se alojan mis padres

Sin perder tiempo, miré por encima que es lo que había y que es lo que necesitaba comprar. Corriendo fui a buscar a Nerea y Julen, dos compañeros de mi universidad en Bilbo que también están en mi residencia. Tras pasar la tarde de compras en el Ikea, y una buena cena con amigos, hora de ir a dormir.

El domingo tuve la suerte de poder ir a visitar la capital de Dinamarca, Copenhague, junto a mis padres. Volví enamorada. De verdad, tenéis que visitar este lugar en caso de poder. Si, es una ciudad enorme, pero no lo demasiado grande como para no poder recorrerla andando (claro, siempre que seas algo deportista, sino… metro). Nosotros, que somos de Bilbo, decidimos hacer todo a pie para poder perdernos entre calles. Aparcamos en el casco antiguo y fuimos visitando puntos turísticos hasta llegar a la famosa estatua de La Sirenita. Si, hicimos todo eso andando, y no solo eso, sino que volvimos andando por la zona opuesta de la ciudad para poder ver otros puntos de interés.

Pasando el día en Copenhague

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3 días y estaré pisando Dinamarca


Ya no queda cuenta atrás. Llega la hora, el momento, esta todo listo, yo estoy lista. Muy lista. Con ganas, ansias, nada de miedo, solo necesidad de empezar ya esta aventura.

Me he despedido de casi todo el  mundo. Es una sensación rara, porque para mi no es un adiós sino un hasta pronto, muy pronto. Además con las tecnologías que tenemos hoy en día será como estar cerca de todos pero sin poder tocarlos. Aun así no voy a mentir, es bonito ver como la gente va a echarte de menos, ver como les importas.

Y yo la verdad, voy a echar de menos muchas cosas, seguramente muchas más de las que creo. Y a todos ellos. Eso sin duda. 

Una de esas personas a las que echaré en falta es Idoia. Hoy hemos pasado la tarde por ahí, andando, charlando, riendo. Y hemos sacado fotos, cual turistas. No la veré en un año, suena a mucho si, pero como ella me ha dicho hoy se pasará verdaderamente rápido. Para cuando quiera darme cuenta estaré otra vez en Bilbo, disfrutando de la Semana Grande, con ella.
  





Con @idoathletic. Llevo: Camiseta de Bershka. Falda de Zara. Parisinas de Blanco. Bolso de Primark.


Ah, por cierto, quién me sigue en twitter ya lo sabe, pero ahora soy rubia. O algo así.


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A 10 días...


Es raro, extraño. Estoy aprovechando este verano como si nunca más  fuese a vivir un verano aquí, y me gusta, me gusta vivir así la vida, intensamente, valorando cada detalle, siendo feliz.
Esta semana pasada fui por primera vez a montar en kars con la familia. Fue emocionante, excitante, divertido. ¡Tengo ganas de volver ya! Y a eso me refiero, este verano estoy aprovechando para hacer y ver sitios nuevos.

También aproveche para pasar unos de los días en Donosti en buena compañía. Y por si eso fuera poco el sábado estuve en Noja con parte de mi familia: buen tiempo, buena comida y perfecta compañía.

Es raro, si, despedirme de tanta gente. Nunca me había parado a pensar en toda la gente de la que tendría que despedirme en caso de irme. Es raro, si, porque hasta ahora se habían despedido de mi: Lorena para irse a Atlanta, Amaia para irse a Milán, Raquel que esta ahora en Argentina… y aunque se fueron o están fuera, las tres han seguido presentes en mi vida, y eso es lo que espero de mi año fuera. Los importantes, los de verdad, seguirán estando ahí día tras día, mientras este allí y cuando vuelva, y los que no, será que no eran tan importantes o que al menos ya no lo eran. Es raro, si, porque con las tecnologías no estaré incomunicada y seguiré teniendo relación con la gente de aquí, la de siempre, igual que la he tenido todo este tiempo con Marta, por ejemplo, que hasta este verano no he vuelto a verla desde aquel verano en Nueva York. Y de eso hacía ya 3 años.

Aún no me he parado a pensar que espero de este viaje, de esta nueva aventura. Solo sé que quiero aprovechar cada día, no arrepentirme de nada, disfrutar, aprender y crecer. Conocer. Os iré contando… no lo dudéis…


 Yo disfrutando de las velocidades
 Donosti
 Donosti
 De barbacoa (Cómo voy a echar de menos esta comida...)

Yo ejerciendo de ama con la prima más bonita del mundo


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Empiezan las despedidas


16 días. Esa es mi cuenta atrás. Y mientras tanto me paso el día en la calle, de aquí para allá, quedando con unos y con otros. Cuantas cosas voy a echar de menos, pero cuantas cosas voy a descubrir y aprender.

Desde que empezó la semana no he tenido un rato para sentarme y escribir, no quiero imaginarme como será estando allí, queriendo recorrer y descubrir cada detalle de mi nueva ciudad. Y viajar, viajar y viajar.

La semana pasada fui a Laga con mi amiga Iran, cuantas veces habré ido a Laga este verano y mañana voy otra vez. Me encanta tener el mar en una dirección y verde en la otra, no creo que eso se vea en muchos sitios. Euskadi es especial. Aquí os dejo unas fotos.









Camiseta: Blanco. Shorts: Tienda local. Gafas: Ray Ban


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New era

Me voy. Hoy, escribo desde aquí, Bilbo, pero a partir del 25 de agosto, escribiré desde Aarhus, Dinamarca. Me voy. Unos 9 o 10 meses. Y mientras tanto aprovecho todo lo que puedo mi verano. 

Primero me fui a disfrutar unos días de Santander y de mi buena amiga Raquel, que estará también este curso fuera, en Argentina. Después me fui a Milán a visitar a Amaia. Allí ha estado estudiando todo este curso. A la vuelta me fui a Valencia, a visitar a mi amiga Marta. Y ahora tengo menos de un mes para disfrutar de los sitios más bonitos de Euskadi, y por eso ayer, me fui a Mundaka.  

Mi vida va a cambiar, ya esta cambiando. Y con mi vida mi blog también cambiará. Este es el primer post de muchos otros, primero contándoos mi último mes aquí, y después, mi vida en  Dinamarca.  

Milán 

 Valencia

 Mundaka

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